PLANTA BAJA

PLANTA ALTA

CORTES Y VISTA

AVANCE DE OBRA

Casa Marino

 

(…) Creo en la fusión de los sentidos. Escuchar un sonido es ver su espacio. El espacio tiene tonalidad, y me imagino a mí mismo componiendo. (…)
Louis I. Kahn, Space and the inspirations, L´architecture d´aujourd´hui 40, Febrero-Marzo 1969

 

 

Existen variadas relaciones entre sujeto y objeto, una de ellas es la relación de “conciencia”. Sartre dirá que esa conciencia se construye a partir de experiencias pasadas, habiendo siempre una intencionalidad. El modo en el que se nos da esa relación es a partir de la percepción.

 

Heidegger nos habla del sujeto como ser y del objeto como objeto arquitectónico, estableciendo tres instancias de conciencia a partir de lo que él llama “esencia”: el origen esencial, “la morada” -la casa como recinto primordial, recinto interior-; el carácter esencial, “la materialidad” -la arquitectura es sobre todo, existencia física. Es arquitectura tanto es cosa construida-; y la condición esencial, “su relación espacio tiempo” – espacio y lugar, temporalidad-.

 

Acercarnos a proyectar una casa en los bosques de Pinamar, implica el ejercicio de “traer al frente” los sentidos para reconocer el entorno, lo que lo rodea. Así es como se hace presente el territorio, con un rayo infrecuente de sol que marca sombras en el suelo de un laberinto de troncos de todo tipo. Hay Pinos marítimos, Acacias de flor perfumada, Cortaderas y Eucaliptus, entre otras especies autóctonas y naturalizadas conformando el paisaje. También hay dunas recubiertas de pinochas que definen una superficie continua como una trama sin terminar que se pierde en el paisaje. Nadie alrededor se escucha, se siente un brisa y entonces la pregunta: ¿Cómo proyectar la morada de la cual nos habla Heidegger?

 

Respetando su entorno y aprovechando las visuales, la casa intenta hacer propia la atmósfera del lugar, disponiéndose sobre uno de los bordes del terreno abriéndose hacia el norte y hacia el propio bosque, tratando de dejar la mínima huella. No busca directamente un lenguaje, ya está inmersa en eso. Todo es lenguaje dado que pensamos en palabras. Louis Kahn, en L´architecture d´aujourd´hui comentaba: “Ustedes en música y nosotros en arquitectura, a todos nos interesa la estructura. Para mi la estructura es la creadora de la luz. Cuando escojo un orden estructural que exige una columna tras otra , aparece un ritmo así: no luz, luz, no luz, luz, no luz, luz. (…). La arquitectura crea la sensación de estar en un mundo dentro de otro mundo.” (…)

 

Centrando la problemática en el tema matérico-estructural, el proyecto indaga sobre el par material hormigón-madera, proponiendo al primero como el material que define la estructura tectónico-espacial del proyecto. Tres tabiques, dispuestos linealmente entre sí, soportan las losas que a su vez cuelgan de las vigas superiores. La estructura, con sus diferencias de texturas y dimensiones, define los límites de los espacios y se hace presente potenciando la planta liberada en el sector público y contemplativo, posibilitando fenoménicamente que dicho espacio sea totalmente etéreo en cuanto a sus límites; dado que las carpinterías pueden abrirse en su totalidad conformando un espacio continuo semicubierto. El límite es el bosque.

 

Por el otro lado la Guayubira -madera dura y de veta irregular-, es el material que conforma todos los volúmenes y tabiques, y es el elemento capaz de definir las posibles relaciones de límites espaciales que pueden generarse en cuanto al entorno. Estos límites se hacen difusos, son manipulables. Se pueden tamizar, cerrar, mover, separar, y así definir distintas relaciones. Podríamos decir que los límites se diluyen, inconstantes frente a la materia que se hace presente desde el mundo de lo sensible y lo constructivo. La técnica se traduce en lenguaje y entonces estamos aprendiendo a hablar.

 

El programa de una casa no empieza por un tema determinado, sino que comienza a partir de los cruces cotidianos que forman el relato que intenta traspasar lo estático y tradicional para describir los movimientos, el devenir, la condición. Hay una intencionalidad de transgredir el uso: salir del preconcepto del espacio doméstico para experimentar distintas instancias proyectuales, definiendo el espacio en relación a la estructura, la materia y su temporalidad.

 

Funcionalmente la casa propone el acceso principal desde un patio apendicular al a explanada que conforma y recorre la continuidad de las expansiones desde la calle. Este patio divide el sector del estudio y recinto de la parte pública, conformada por el estar comedor, cocina y sector de parrilla. Casi como una constante de proyecto, este patio puede transformarse, puede ser exterior o interior de acuerdo al sujeto y a la vinculación que desee. En la planta alta, los espacios de dormir quedan definidos por la ubicación del núcleo húmedo y los tabiques de madera, que permiten vincular o desvincular los lugares estableciendo diferentes dinámicas. A su vez, se accede desde este nivel a un mirador para contemplar el bosque desde otra perspectiva.

 

La transición del espacio público al privado se realiza a través de una circulación vertical que propone al sujeto, a medida que lo recorre, diferentes relaciones sensibles en cuanto a la luz y a las visuales. Al mismo tiempo, un elemento íntegramente de madera recorre todo el proyecto, encastrandose en forma tangencial a la estructura de hormigón alterando la escala de los espacios y vinculándolos mediante llenos y vacíos que auspician de paso de luz cenital o guardados según la condición del lugar.

 

Casi como un negativo, el proyecto indaga sobre las relaciones materiales y fenoménicas que se dan entre el mundo de lo de abajo -público- y el de arriba -privado- con el territorio como inspiración de esa dialéctica. Desde la textura del hormigón, hasta la textura de los cerramientos de madera (cerrándose por el exterior en planta baja y por el interior en planta alta), el proyecto presenta esta contrapunto, acentuando la diferencia de lo soportado y lo soportante, como un árbol que expresa los elementos que cobijan al espacio protegido. Y donde a su resguardo, uno pudiera tomar el libro y leer “Continuidad de los parques”, para entender ese sillón de terciopelo verde, el puñal, los amantes, las pinochas, las dunas…